La otra noche en el programa 6 7 8 escuche a Getino, el director de cine, exponer las experiencia vividas en la época del proceso y mencionar a los actores de la represión, las fuerzas armadas y de seguridad, como los "milicos perejiles" en alusión al papel que tuvieron en la útima dictadura.
Los ubica como protagonistas necesarios, especializados en determinadas tareas, pero no como los ideologos (como los actores intelectuales), como se dice en la jerga penal, sino como los autores materiales.
Que interesante y original manera de ver el episodio mas significativo y vigente de nuestra historia reciente, y revelador para mi, dado que hace un tiempo y en especial desde que tuve la oportunidad de haber tenido conversaciones con militares en sentir precisamente, que los argumentos esgrimidos por ellos en alusión a su papel, me sonaban como a perejiles en esa historia.
Para entender este sentimiento hagamos un juego de ficción didáctica de los acontecimientos. Un grupo que representa los intereses hegemónicos de la comunidad, ven amenazados sus negocios y privilegios y planean una estrategia de destrucción del avance de los interes del pueblo y diagraman un plan que les permita protegerse, seguir vivos y en todo caso aumentar su poder. Primero para eso necesitan instalar una idea fuerza que favorezca y acompañe sus planes, y un aparato represivo para resolver los problemas suscitados con los que no aceptan plegarse o doblegarse. La ideología usada para colonizar a la población, fue el consenso de Washington y para eso contratan a los mejores difusores que hay en "plaza", economistas, periodistas y formadores de opinión variados. Y para la "tarea" de destruir a los militantes populares rebeldes, "contratan" a los más capaces para realizarla, profesionales preparados física, psicologicamente para eliminar, reprimir o reclutar a esos militantes. La respuesta lógica son las fuerzas armadas, que previa penetración ideológica, lograron adaptarlos, y "convencerlos" para esa "tarea".
Como en toda acción judicial, primero se captura a los individuos que llevaron adelante los actos criminales, y si es posible, conjuntamente y sino posteriormente se debe encontrar, involucrar y juzgar a los autores intelectuales, sino el acto de justicia y resarcimiento de las victimas queda inconcluso.
Este es el fenomeno nuevo y revolucionario, que se revela a partir de mencionar una palabrita de la jerga judicial "perejil", que despues de tantos años en dedicarnos solamente al juzgamiento de los delincuentes ejecutores de los actos fisicos criminales y considerarlos, como únicos responsables, colocamos en la historia a los actores más importantes de cualquier acontecimiento social. Por ejemplo sería un despropósito valorar a la revolución francesa por el coraje, cobardía o traición de sus combatientes y no mencionar como participantes a Rousseau, Voltaire, o las necesidades de los campesinos o los burgueses, etc.
Pensandolo bien, la distorsión que se observa de lo que debería haber sido un proceso normal, si se piensa como un proceso penal, seguro, que es una maniobra encubridora de los intereses económicos y antipopulares que siguen operando en nuestra sociedad.